domingo, 16 de marzo de 2014

Y por primera vez en mucho tiempo, me quedé sin palabras.La garganta se me destruyó a pedazos y se fue mi voz. Esas mariposas que revoloteaban a mi alrededor yacen muertas en el camino que ahora recorro en silencio y con los ojos más abiertos que nunca.

Razón tenía él en alertarme, su corazón no estaba preparado para quererme; estaba cerrado bajo el candado de los recuerdos y por eso sus mariposas nunca pudieron salir.

Nunca me dijo que su buena memoria fuera una carga, yo dejé la mía a un lado porque pensé que su maleta estaba vacía.

Todas las noches la busco en el cielo. De su existencia nos percatamos pocos, entre ellos los enamorados.

La observo, realmente es hermosa. Siempre me ha gustado por fuerte, elegante e independiente, la admiro por su fortaleza, por su ímpetu y porque sin importar las condiciones, está allí. Su lúgubre luminosidad carga los secretos que le he susurrado desde mi infancia, mientras la miro. Me hipnotizan sus formas y sus matices, sus ciclos y su influencia.

Ella me sonríe, es una sonrisa oscura que ilumina mis noches, es una sonrisa cómplice. 

Tú y yo vemos, juntos o separados, la misma Luna. Puede que a veces no te des cuenta de que está ahí, pero sé que ella te dibuja todos esas sensaciones que le narro en las noches en las que nos hacemos compañía a través de mi ventana. En ocasiones, escribirte es tan complicado como hablarte, por eso prefiero hablar con ella, porque es probable que mientras la miras escuches alguna de mis palabras.





jueves, 13 de marzo de 2014

Me enamoran los detalles,
las cartas escritas a mano,
los abrazos eternos
y los besos robados.

Las risas explosivas,
la buena memoria,
las sorpresas bonitas
y los chocolates.

Me enamoran los libros,
las miradas cómplices,
los cabellos moldeables
y el agua caliente.

Las gérberas,
las almendras,
tus manos,
tu afición por los colores café y blanco.

Me enamoras tú.

lunes, 10 de febrero de 2014

Veo su reflejo cuando se mira al espejo. Tiene el cabello negro, la nariz respingada, la mirada  perdida y algunas cicatrices en la cara y en el alma. No se ve el rastro de la última vez que río a carcajadas, ha olvidado el sonido de voz y el motivo por el que está allí sentada.

En el afán por encontrarlo a él, se perdió a ella. Cuando regresó, caminaba con los hombros hacia atrás, la mirada al cielo y los píes en la tierra, se dio cuenta que llorar no la hace fuerte y que amar es de débiles.Con los años sus ojos se perdieron en el gris del cielo lluvioso y las gotas, como lágrimas, rodaron por sus mejillas perforando su alma.

Los recuerdos; los vividos y los anhelados, no permiten que salga esa risa contagiosa parecida al sol. Su voz tiembla como nunca y sus dedos mordidos no logran sostener el peso del dolor. Si la miras de espalda, te darás cuenta de que ahora es otra quien respira por ella.

La gente dice que se alegra porque regresó.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Tuyo siempre

Escribo sin decir tu nombre, pero con la seguridad de que te identificas al leerme.

Sí, nuevamente son para ti estas letras, estás frases que aún reclaman tu presencia y que añoran tu regreso.

No volverás, de eso estoy segura aunque trate de engañarme. Por eso mi único recurso es hablarte de manera anónima, y que todo esto que guardo de alguna manera llegue a ti.

No sé si te ha dolido, no sé si al recordarme se te encharcan los ojos como a mí, o sí en los días grises mi risa retumba en tu cabeza evocando los momentos felices que pasamos juntos.

En realidad no sé nada de tu vida, si estás con alguien o si me esperas.

Esa relación que se sostenía con certezas, ahora hace parte de los recuerdos y es la incertidumbre quien la moldea. No pretendo hacerte cambiar tus decisiones, ni que me recibas con los brazos abiertos como en los días en que las ganas de vernos le ganaban a cualquier obstáculo de tiempo. No, no pretendo que me vuelvas a amar o que no me olvides, pero sí prefiero que me leas, que leas esa parte tuya que permanece en mí y que se niega a irse contigo.